¿Cómo mantener la distancia de seguridad entre el Patrimonio Personal y las deudas del negocio?

Resumen:

Desde la prevención:

Las deudas contraídas en un matrimonio en régimen de gananciales se pueden reclamar a ambos cónyuges

Existen productos de seguro indicados para personas que están al frente de los negocios y que protegen, precisamente, el patrimonio personal y familiar de las deudas que esos negocios puedan generar.

Desde la operativa:

En el caso de que el negocio tenga que cerrar, no es lo mismo afrontar las deudas con el patrimonio de la sociedad que hacerlo con nuestro patrimonio personal

Los Asesores de Empresa estamos para ayudarle a tomar las decisiones correctas

En este caso, el Código Civil es claro: todos respondemos de nuestras deudas con nuestro bienes presentes y futuros. Es decir: una deuda que adquiramos con nuestro negocio es para siempre y, además, se hereda; queda para las generaciones venideras.

Para evitar que las circunstancias económicas actuales devengan en este tipo de situaciones, se debe de tener en cuenta varias opciones:

 

Administrar el negocio a través de una sociedad con personalidad jurídica propia

Que un negocio vaya mal y tenga que cerrar no tiene por qué ser una tragedia más allá de las ilusiones, el esfuerzo y el tiempo empleados. Los problemas comienzan cuando ese negocio, además, debe dinero.

Por lo que dijimos, esas deudas tienen que ser pagados. La persona que esté al frente de ese negocio tiene que afrontar y liquidar sus deudas.

Es igual pero distinto que al frente de ese negocio esté una Persona Física (autónomo, sociedad civil de autónomos, comunidad de bienes; cualquier agrupación si personalidad jurídica propia) o una Sociedad (Anónima, Limitada, Laboral, Cooperativa, etc.; con personalidad jurídica propia).

En ambos casos, el negocio cierra y la Persona propietaria se queda con las deudas. Pero es obvio que existe una diferencia entre la situación de una Persona Física, normalmente un Autónomo, y la situación de una Persona Jurídica (SL, SA, SLU…) a la hora de afrontar esas deudas.

Una Sociedad, cumpliendo una serie de condiciones, puede cerrar y quedarse con deudas sin que sus socios vean su patrimonio personal afectado.

 

Tengo un negocio como autónomo. ¿Me conviene constituir una Sociedad?

Ante cualquier responsabilidad: contratos, trabajadores, arrendamientos, créditos, prestamos… claramente, la respuesta es sí.

Pero no se trata sólo de constituir la Sociedad, que es un trámite que se realiza en el Registro Mercantil; sino que, además, se le debe traspasar el negocio: la nueva Sociedad debe subrogarse de todas las responsabilidades y obligaciones que antes tendría usted como autónomo.

Hecho esto, no sólo se consigue estar menos expuesto, económicamente hablando, al impacto que la crisis pueda provocar en su negocio; sino que se mejoran las perspectivas ante una posible venta de ese negocio, su transmisión por herencia o la previsión de un protocolo para su gestión ante la incorporación de otras personas al negocio.

Por otro lado, las obligaciones fiscales y en materia de contabilidad son mucho más exigentes: hacen falta conocimiento o contar con la ayuda de profesionales expertos. Pero hay que tener en cuenta que es una contabilidad que también permite una administración del negocio mucho más precisa y profesional: las previsiones se basan en métodos matemáticos, es mucho más fácil ver venir los problemas y actuar con tiempo suficiente para tomar las decisiones necesarias.

 

Hacer unas Capitulaciones Matrimoniales

Las Capitulaciones Matrimoniales son una herramienta que permite que los cónyuges de un matrimonio, normalmente una sociedad civil, mantengan una separación económica de sus bienes.

En una Sociedad de Gananciales, lo que hay es de los dos: tanto los activos como las deudas.

 

Tengo un negocio afectado por la COVID. ¿Me conviene hacer una separación de bienes en mi matrimonio?

La conveniencia o no depende de cada caso concreto desde varios puntos de vista; sobre todo desde un punto de vista fiscal y otro personal. Está claro que si un negocio cierra con deudas y uno de los cónyuges debe responder por ellas, esto afecta a la Sociedad de Gananciales; independientemente de quien aportó según qué bienes a ese matrimonio: se responde de la deuda de uno o de otro con los bienes de los dos.

Y como en el anterior, tampoco se trata sólo de repartir los bienes presentes sino de organizar la organizar la participación en bienes futuros o tener en cuenta qué es lo que va a pasar en el momento en que uno de los dos cónyuges no esté.

 

Contratar Seguros que cubran la responsabilidad de la gestión del negocio

En este caso, el Código Civil también es claro: el que por acción u omisión causa un daño a otro existiendo culpa o negligencia, tiene la obligación de reparar el daño causado.

Para cubrir esa responsabilidad, las Compañías Aseguradoras ponen a disposición de los profesionales productos de seguro que cubren diferentes aspectos de la actividad. En este caso, estaríamos hablando de Seguros de Responsabilidad Civil para Directivos o Administradores de las Empresas.

Entre las coberturas más importantes que ofrecen este tipo de seguros podemos destacar:

 

  • Responsabilidad por daños (daños a la empresa y / o terceros)
  • Responsabilidad por deudas sociales (causas de disolución).
  • Pasivo por insolvencia (acciones de reintegración o quiebra)
  • Responsabilidad fiscal (responsabilidad subsidiaria de las deudas fiscales)
  • Responsabilidad derivada de las relaciones laborales (violación de derechos, acoso, discriminación, …)
  • Responsabilidad penal (delitos corporativos, delitos ambientales, etc.)
  • Responsabilidad administrativa (infracciones graves o muy graves)

Las pólizas generalmente también incluyen otras coberturas adicionales, tales como:

 

  • Defensa legal: Compensación por gastos legales (abogados, abogados, peritos, etc.) necesarios para la investigación y defensa del asegurado.
  • Depósitos: Provisión de posibles garantías y garantías judiciales (por ejemplo, quiebra) impuestas al asegurado.
  • Discapacidad profesional: compensación al asegurado en caso de descalificación para ejercer el cargo

 

Soy administrador de un negocio. ¿Me conviene contratar un Seguro de Responsabilidad Civil para Directivos y Administradores de Mercantiles?

La respuesta es obvia y es que sí. Lo que ya no es tan claro es cuál.

Es fundamental tener una idea clara acerca de lo que se necesita para no pagar por coberturas innecesarias; y, con eso, acudir al mercado de la mano de un asesor experto que pueda valorar las diferentes ofertas desde una perspectiva absolutamente personalizada.

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